domingo, 5 de outubro de 2008

Ernesto Guevara, ni mito ni mártir, intelectual integral

EL TRABAJO
[AMOR REVOLUCIONARIO]
El trabajo, Uno no puede considerarse Guevarista, o sea formado y formador dentro de la concepción del Comandante en jefe: CHE GUEVARA; sigo, uno no puede considerarse con tal grado si dentro de su vida no incluye el trabajo, como se plantea en la forma guevarista. "una tarea de sacrificio que se hace alegremente" o "un grato deber social, que se realiza con alegría, que se realiza al son de cánticos revolucionarios…".
El trabajo, como se dice, y nosotros lo afirmamos a diario dignifica al hombre.
Este tipo de trabajo involucra desde la creación de formas que constituyan la Revolución hasta el más pequeño movimiento que se pueda hacer en casa: ayudar a limpiar, a cocinar, al hermano menor. Crear conciencia revolucionaria a diario no significa pensar en matar tantos burgueses, ni como bombardear tal estación, ¿para que crear más terrorismo y zozobra en un mundo terrorífico y zozobrante? Ser guevarista involucra también jugar cuando llega la hora, sonreír y compartir esas sonrisas; quiero decir ser lo mas humano, lo extremadamente humano de lo humano actualmente. Quizás repita versos del comandante, digo versos porque como poeta que aparento ser, veo poesía en tales escritos. ¿Pero que sería de un guevarista sino "repitiese" tales palabras? Y no es tan solo por automatismo ni fanatismo, porque el marxista no es así; es todo lo contrario, uno siente que tales palabras son salidas de muy adentro, es el trabajo también del corazón.
Y todo es trabajo, señores, todo.
Consideremos trabajo todo movimiento desde la creación del pulgar del hombre, que por supervivencia le apareció, y que por vivencia estamos hoy leyendo a un hombre que nunca se cansó de agitar ese pulgar, esa mano, ese hombro para cargar esta palabra: REVOLUCION. Una pregunta hasta ahora: ¿Es que en todos esos ejemplos de trabajo he dicho que alguien ganará una recompensa, paga, plusvalía, activos? Claro que no, no de la forma que imaginan, no en soles, no en dólares. Todo lo antónimo, gracias a eso ganaran más experiencia, y es eso lo que necesitamos ahora: CORAZONES EXPERIMENTADOS; si no tendremos que esperar a que la luna nos sonría completamente para arañar una Revolución. Pues gracias a esos pechos nunca podrán matar las verdaderas ideas. ¡Y que nos digan que estamos mal de la cabeza, orates, soñadores, invertebrados, y mas cosas; nosotros diremos que si lo somos y que empiecen a temblar los cuerdos que nos hemos de apoderar hasta de sus sueños!
Esta vez es libertad o es muerte
Hasta la victoria siempre!

Ernesto Guevara, ni mito ni mártir, intelectual integral

Escribe: Manuel Rodríguez Valbuena
Fernando Martínez Heredia, buscando hace quince años un epígrafe apropiado para colocar al inicio de un libro en que exponía la concepción y la batalla intelectual del Che, encontró esta frase de José Martí que le parece ideal para retratarlo: "El único hombre práctico, cuyo sueño de hoy será la ley de mañana". Pido prestadas al Che dos frases suyas, decía también el pensador cubano, para rematar sus palabras de agradecimiento a la entrega de un significativo galardón hace un año y pronunciadas en el debate 1963-64, cuando dirigentes e intelectuales discutieron cuestiones fundamentales para la vida y el futuro del país en las revistas habaneras: "¿Por qué pensar que lo que es en el período de transición, necesariamente debe ser? Y la otra: "no hay que desconfiar demasiado de nuestras fuerzas y capacidades"

I. Apuntes críticos a la economía política
"El Che fue, además de un gran combatiente revolucionario y un esforzado militante comunista, un agudo teórico del marxismo". Eso es verdad, pero ya resulta insuficiente. Demasiada agua corrió bajo el puente de las experiencias socialistas. Por eso este libro de Carlos Tablada sobre los aportes teóricos del Che al marxismo contemporáneo (hoy ya con 30 ediciones) no se queda en el reconocimiento formal de esos méritos. Tablada los desanuda, los desglosa, los va recorriendo uno por uno, los descompone una y otra vez y los vuelve a recomponer en un intento de sistematización. El resultado final constituye una excelente reconstrucción analítica del pensamiento del Che en el área de la política económica. Cabe aclarar que en este libro no está explicado todo el Che. Pero sí aquello del Che menos conocido, menos explorado, muchas veces subestimado bajo la fácil, cómoda y malintencionada atribución de "romanticismo" . Acota de manera rotunda Néstor Kohan.
No casualmente, el Che le escribe a Orlando Borrego, su asistente en el Ministerio de la Industria, a través de la compañera del Che Aleida Marsh—que lo visita en Praga—, acerca de esta tarea que llega a nosotros como obra póstuma, hoy objeto de nuestro seminario conmemorativo, titulada Apuntes críticos a la economía política: "Estoy pensando en iniciar un trabajito sobre el Manual de Economía de la Academia, pero no creo que pueda acabar [...] Está sólo a nivel de idea". Por lo tanto, los cuadernos de Praga son algunas de esas "ideas". Nada más. El Che no dejó un tratado sistemático como crítica al manual soviético. Ni siquiera en los cuadernos de notas de Bolivia. Entre los múltiples aspectos que podrían destacarse en estas notas de Praga de1966, creemos que, al menos, no debería eludirse el siguiente criterio o evaluación que el mismo Che se endilga y caracteriza todo su emprendimiento de lectura crítica del Manual con las siguientes expresiones: "nuestra herejía" y "nuestra osadía".
La función bíblica que desempeñaba el Manual de la Academia de Ciencias se asentaba, entre otras cosas, en más de cuatro décadas de existencia de la Unión Soviética, en la epopeya de su revolución pionera, en sus victorias sobre la contrarrevolución interna y la intervención extranjera en los primeros años y sobre la Alemania fascista en la Segunda Guerra Mundial; además en su capacidad para romper el monopolio nuclear de Estados Unidos, en la industrialización y crecimiento económico que escondía sus graves falencias detrás de logros y avances reales. Para la joven Revolución Cubana, agredida y acosada, era lógico ver en la URSS -que aparecía como el gran aliado natural frente al imperialismo agresor-, tal compendio de virtudes, experiencia y fortaleza que hacía muy difícil ver debilidades.
La crítica del Che al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias se basa -como él expresó- en el "mayor rigor científico posible" y en "la máxima honestidad". Su crítica fue profunda, pero nunca asumiendo la posición de los oportunistas que atacaban desde la extrema izquierda con el aplauso del imperialismo. Che declara "nos hemos hecho el propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos, pero al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras, que ayuden a resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución. Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos caminos… Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y lo que es trágico, esto no se refiere sólo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables". Así se citó al inicio del evento.
Sobre el tema hubo un estudio anterior, publicado en francés en 1970 y en castellano en 1971, que no merece olvidarse: El pensamiento del Che Guevara de Michel Löwy (Carlos Tablada lo incluye en su bibliografía). Este estudio clásico, traducido a numerosos idiomas y reeditado muchísimas veces, tenía una virtud fundamental: tomaba el pensamiento del Che como un todo armonioso y orgánico. Abordaba tanto el pensamiento político y la concepción político-militar del Che como sus ideas sociológicas, su concepción del marxismo en tanto filosofía de la praxis, sus posiciones económicas y sus debates con otras corrientes de izquierda. Según tenemos noticias, fue la primera tentativa, incluyendo las realizadas en Cuba, de reconstrucción teórica del pensamiento del Che en sus múltiples dimensiones.
Pero en esa época Löwy no conocía todos los escritos económicos del Che ni podía acceder fuera de Cuba a todos sus materiales y manuscritos (una gran parte compilados en 1966 en el Ministerio del Azúcar por Orlando Borrego —ayudado por Enrique Oltusky— en una edición cubana de siete tomos; aunque otra parte de sus textos, menor pero altamente significativa, aún hoy permanece inédita). En el tema específico de las discusiones económicas y de las intervenciones orales del Che en el Ministerio de Industrias, fundamentales para conocer su punto de vista, Löwy sólo pudo conocer una mínima parte, publicada con el título "El plan y los hombres" por la revista italiana Il Manifiesto en diciembre de 1969. Carlos Tablada Pérez sí tuvo acceso a esta exhaustiva compilación, cuyo sexto tomo contiene la trascripción de todas las intervenciones del Che en el Ministerio de Industrias. La utiliza ampliamente en su análisis. Aunque su libro no es tan abarcativo ni panorámico como el de Löwy, tiene la ventaja de que delimita y focaliza con mayor profundidad uno de los aspectos menos conocidos de Guevara: allí donde el Che no sólo polemiza sobre los estímulos morales y materiales y la ley del valor en la transición socialista sino que además propone un conjunto de políticas económicas que se conocen con el nombre de Sistema Presupuestario de Financiamiento."
El texto de Tablada aborda la trascendencia teórica de ciertas posturas políticas asumidas en la II Internacional. Refiere cómo algunas figuras trataron de extirpar del marxismo aquello que tenía implicaciones directas para la subversión revolucionaria del orden burgués, reduciéndolo a un conjunto de ciencias, puro discurso intelectual. En cuanto a las consecuencias tácticas y estratégicas de las distintas posiciones, este profesor de filosofía señala como coincidencia entre ellas, el hecho de que tanto la variante "ortodoxa" como "revisionista" creían que el socialismo llegaría a partir de las propias contradicciones del capitalismo necesariamente. De este modo, Tablada refuta implícitamente el sesgo objetivista de las posiciones de la II Internacional. Por otro lado, Tablada critica a las figuras de la II Internacional para las cuales el marxismo no era más que una suma de conocimientos sin relación inmediata con la práctica revolucionaria y califica de tergiversada tal interpretación puesto que se perdía el carácter anticapitalista de la teoría de Marx.
El autor dedica varias páginas a explicar históricamente este mecanismo económico (la NEP) propuesto por Lenin y lo que significaba en tanto daba espacio a una relación capitalista –siempre limitada- en este campo. Lo que implicaba, entre otras cosas, la primacía del estímulo material e individual, frente al colectivo. Aunque no encontramos alusión alguna a la polémica pública que sobre un asunto similar se desarrolló en Cuba entre los años 1963 y 1964 –en la que participó el Che- y a las decisiones que en materia económica se tomaron en nuestro país, no es causal el interés del autor ya que escribiría posteriormente sobre su pensamiento."
Ahora vamos puntualizar las críticas del Che al manual soviético:

1. El aumento de la cohesión de la clase obrera, organización y conciencia que se suponía normal dentro del marxismo ortodoxo choca con la realidad actual. La clase obrera de los países imperialistas ha aumentado en cohesión y organización pero no en conciencia, a menos que se le dé ese nombre a la conciencia de formar parte de los explotadores mundiales.
2. Sobre categorías económicas entre las que se incluye el "cálculo económico":
Entre las categorías económicas, junto a las importantes del capitalismo y a definiciones, como día de trabajo, se introduce el cálculo económico. Hay que tenerlo presente, para examinar las razones en que se basan para hacer de un método de administración una categoría económica.
3. Hay que tener cuidado con la expresión "capitalismo agonizante": pues agonía tiene un significado claro en el idioma; un hombre maduro ya no puede sufrir más cambios fisiológicos, pero no está agonizante. El sistema capitalista llega a su madurez total con el imperialismo, pero ni siquiera éste ha aprovechado al máximo sus posibilidades en el momento actual y tiene una gran vitalidad. Es más preciso decir "maduro" o expresar que llega al límite de sus posibilidades de desarrollo.
4. Sobre el papel de la clase obrera como dirigente del movimiento de liberación nacional, una afirmación que va palpablemente contra la realidad. Es un caso de apologética ciega.
5. La tesis sobre "cambios en la correlación de fuerzas y la posibilidad de conjurar una nueva guerra mundial" es una de las más peligrosas tesis de la URSS, que puede aprobarse como una posibilidad extraordinaria, pero no convertirse en el leit motiv de una política. Tampoco ahora las masas son capaces de impedir la guerra y, las manifestaciones contra la de Viet Nam se deben a que la sangre corre. Es el heroísmo del pueblo vietnamita en lucha el que impone la solución; la política de apaciguamiento, por otro lado, ha reforzado la agresividad yanqui.
6. Sobre la "vía no capitalista de desarrollo" Habría que investigar dónde Lenin pronunció o escribió esa frase "vía no capitalista"; es ambigua y no creo que lo haya hecho. De todas maneras, si no es capitalista ¿qué es? ¿Hermafrodita? ¿Híbrida? Los hechos han demostrado que puede haber un corto período de lucha política antes de definir la vía, pero ésta será capitalista o socialista.

7. La "ley económica de la distribución con arreglo al trabajo" es algo muy vago y muy inexacto en cuanto a la realidad de hoy. ¿Cuánto trabajo invierte un mariscal y cuánto un maestro?, ¿cuánto un ministro y cuánto un obrero? Lenin en El Estado y la Revolución tenía una idea (marxista) que luego desechó de la equiparación de sueldos de funcionarios y obreros pero no estoy convencido de que su marcha atrás sea correcta. Piensa en voz alta el Che.
8. Sobre la "construcción de la economía socialista en los países europeos de democracia popular": La puntilla –comenta el Che- . "Esto parece escrito para niños o para estúpidos. Y el ejército soviético ¿qué? ¿Se rascó los huevos?"
9. Sobre la "eliminación del peligro de restauración del capitalismo en la URSS" :
Afirmación que puede ser objeto de discusión. Las últimas resoluciones económicas de la URSS se asemejan a las que tomó Yugoslavia cuando eligió el camino que la llevaría a un retorno gradual hacia el capitalismo. El tiempo dirá si es un accidente pasajero o entraña una definida corriente de retroceso. Todo parte de la errónea concepción de querer construir el socialismo con elementos del capitalismo sin cambiarles realmente la significación. Así se llega a un sistema híbrido que arriba a un callejón sin salida o salida difícilmente perceptible que obliga a nuevas concesiones a las palancas económicas, es decir al retroceso.
10. Sobre el tránsito al comunismo basado en alcanzar un nivel de producción y productividad más alto que el capitalismo: El modelo comunista de producción presupone una abundancia considerable de bienes materiales pero no necesariamente una comparación estricta con el capitalismo. Cuando el comunismo se haya impuesto como sistema mundial, vivirán en él pueblos de diferente desarrollo, hasta que se nivelen luego de muchos años. Hacer del comunismo una meta cuantitativa y cambiante, pues debe aparearse al desarrollo capitalista que sigue hacia delante, es mecanicista por un lado y derrotista por el otro. Sin contar que nadie ha reglamentado, ni puede hacerlo, la tal emulación pacífica con el capitalismo, aspiración unilateral, noble en su sentido superficial, pero peligrosa y egoísta en su sentido profundo, pues desarma moralmente a los pueblos y obliga al socialismo a olvidarse de otros pueblos atrasados por ello.
De tal manera es franca y escueta su crítica que hace pensar en la autoridad de quienes han tenido que enfrentar al león no la de quienes abordan los temas desde la distancia, el era de aquellos. El libro finaliza con fragmentos de las actas de algunas reuniones presididas por el Che en el Ministerio de Industrias, donde se analizan problemas específicos de la teoría económica del socialismo y la manera de aplicarla en Cuba. En la espontaneidad de estas discusiones con los cuadros administrativos encargados de dirigir la política industrial del país, es donde salta a la vista el "método" de dirección del Che. En un clima de absoluta democracia se llevan a cabo las discusiones más acaloradas, el Che estimula el debate, prefiere a los oponentes honestos que a los seguidores incondicionales. No se cansa de tratar de hacer comprensibles los problemas teóricos más complejos a compañeros escasamente preparados. Pretende que actúen de manera consciente, convencidos de lo que están haciendo, lo que convierte la dirección administrativa en un ejercicio político.
Estas actas constituyen un modelo de combinación de la teoría con la práctica; de un pensamiento extraordinariamente abarcador y de la frenética acción cotidiana, aplicada con el tino de una adecuada proyección intelectual. Evidentemente, para el Che ambas cosas marchaban paralelas y resultaban indispensables para la construcción del socialismo, especialmente en un país constantemente agredido, en lucha por su supervivencia. Los Apuntes, en definitiva, nos permiten conocer mejor al hombre y, al conocerlo, se supera a su propio mito.
El libro es parte de la guerra cultural que se libra en la actualidad entre dos sociedades y dos concepciones de la vida y el mundo: las del capitalismo imperialista y las de los que se le enfrentan, o al menos se niegan a ser absorbidos o aplastados por él. Nos devuelve una polémica importante en la historia de nuestras ideas, y nos sitúa, al menos parcialmente, en el ambiente histórico de la creación de una sociedad diferente –y no sólo opuesta— al capitalismo, ese sentido básico de los años 60 que permitió la revolución cubana porque aún se sigue difamando al Che. Por un lado, quienes aluden a él como un ejemplo de foquista valiente, y por otro que no conocía los "métodos" leninistas de lucha y que su pensamiento económico en el período de transición se reducía a "exagerar" los valores morales.
II Puntos de referencia.

1. La relación con el marxismo occidental
La consideración de los aportes de Ernesto Guevara como pensador crítico y como filósofo político de Nuestra América tienen que considerar en primer lugar su relación con el marxismo occidental. No se trata de la contradicción que se encuentra en muchos de los comentarios de latinoamericanos muy serios en cuanto a su conocimiento del Che, sino sobre sus conocimientos de Althusser, especialmente los de su última etapa y la reflexión en torno del humanismo, el sujeto y el poder y otros temas. En el testimonio de Orlando Borrego, su colaborador de muchos años, encontramos algunas claves: Sí, lo leyó y después yo, dentro de mi círculo de lecturas, organicé el estudio de Marcuse y ahí se armó una bronca del carajo. Ya existía en esa época la revista Pensamiento Crítico. Entonces leímos El hombre unidimensional completo. Entre los dos, entre Marcuse y Althusser, yo prefería a Althusser. Los leímos. No, sólo de costado, porque el seminario con Mansilla estaba centrado exclusivamente en El Capital de Marx. Se traían algunos otros autores, pero el debate y el estudio estaban centrados en El Capital. Mansilla por ahí traía a colación el Anti-Dühring de Federico Engels, también. El Che leyó a Althusser pero no creo que haya habido alguna reunión centrada en discutir los textos de Althusser. Uno de los temas, sí, giraba en torno a un acuerdo sobre la polémica acerca de la validez del Marx joven y el Marx maduro, ya formado. El Che nos decía que había que ir al Marx joven, por ahí había que empezar. En el Marx joven, con ideas frescas, con más carga de filosofía que de economía…
De la mano de los Manuscritos económico-filosóficos de 1844 y sin proponérselo, el Che se instala abruptamente en la discusión mundial sobre la filosofía del marxismo y sobre la "cuestión de la alienación", incentivada entonces por las revelaciones del XX Congreso del PCUS y las acaloradas polémicas sobre los Manuscritos y la necesidad de una filosofía como arma de la revolución. No casualmente Jean Paul Sartre, uno de los principales protagonistas de ese debate que definió al marxismo como "el horizonte insuperable de nuestro tiempo", caracterizó también al Che como "el hombre más completo de nuestra época".
Dentro de este tema es necesario mencionar lo relacionado con la enajenación o alienación, categoría marxista que diferenciará al Marx joven del maduro; Che acepta claramente la diferencia entre uno y otro, con un lenguaje de entonces: menos riguroso científicamente (lenguaje althusseriano) "De esta manera el Che se apropia de la categoría de "enajenación" y de la crítica humanista de Marx al capitalismo. Lo hace a contramano de todas las corrientes liberales, jesuitas y socialdemócratas –el "humanismo" de derecha. Pero también a contracorriente del "antihumanismo" de la filosofía althusseriana. Por eso es que Sánchez Vázquez sostenía que la reflexión del Che es realmente original y uno de los grandes aportes al marxismo mundial. No es una exageración. La propuesta humanista del Che va a contramano de estas dos grandes corrientes de época: el "humanismo" de derecha y su contracara, el "antihumanismo" de Althusser" "Contra todo humanismo abstracto que pretende estar 'por encima de las clases' (que es en último análisis, burgués) el del Che como el de Marx, está explícitamente comprometido en una perspectiva de la clase proletaria. Opónese, pues, radicalmente al 'mal humanismo' por esta premisa fundamental: la liberación del hombre y la realización de sus potencialidades no pueden realizarse más que por la revolución proletaria que abole la explotación del hombre por el hombre e instaura la dominación racional de los hombres sobre su proceso de vida social. El humanismo marxista del Che es, pues, un humanismo revolucionario que se expresa en su concepción del papel de los hombres en la revolución, en su ética comunista, y en su visión del hombre nuevo"
Sin embargo, la limitación de Löwy y Sánchez Vásquez consiste en que no conocen la relación entre el Che y Franz Fanon que, como veremos, relaciona el concepto de humanismo con la psicología de Lacan y la pérdida del alma del colonizado. El cubano Carlos Tablada ya había señalado de manera muy certera la diferencia entre los filósofos amigos del Marx joven y el Che. "La vuelta al Marx joven por el Che en los años sesenta, no tiene el mismo origen que el retorno de los marxistas europeos occidentales contemporáneos a él. Che expone lo que para él es y debe ser el socialismo y desarrolla una crítica marxista al marxismo y a las sociedades socialistas inspiradas por el marxismo que Marx y Engels divulgaron. El Che desarrolla lo que el Marx maduro, al hacer ciencia, descuida, a lo que tampoco Lenin prestó mucho tiempo, ya sea por tener otras tareas históricas teóricas y prácticas más importantes y perentorias, o, porque tenía una concepción distinta a la desarrollada por Che" de manera que su humanismo está muy distante del de la modernidad o de la Ilustración europea, más bien es su superación.
Se trataba de la profundización de la indagación sobre el sujeto implicado en los procesos de transformación de la sociedad que en Marx se limitó al estudio de las clases, con lo que ya se ponía en cuestión la concepción del sujeto individual cartesiano y los posteriores desarrollos a través de la ilustración hasta el idealismo alemán, que lo colocaba ad portas de la dialéctica social. Además, estaba de por medio toda la investigación freudiana sobre la constitución materialista del 'yo' que culminaría con la superación del naturalismo en la teoría lacaniana y la teoría del poder de Foucault. de manera que, como lo deja entrever Tablada, el humanismo clásico debería superarse mediante estudios como el que Althusser intentó en el ensayo "Acerca de los aparatos ideológicos del estado" y los trabajos de la escuela de Frankfurt, hoy claramente compatibles con la historia genealógica de Foucault de manera que la búsqueda del Che, alimentada por su percepción del concepto de comunidad, del sujeto colectivo de los aborígenes americanos, que inspirara el audaz concepto de socialismo indiano a Mariátegui, le da el sesgo particular a su teoría tanto de la alienación como expropiación del alma (Fanon), como de 'hombre nuevo'.
Elemento importante en el trabajo del Che es su acercamiento a las tesis de Fanon para su planteamiento del hombre nuevo que se ha confundido con el humanismo cristiano, cuando en realidad a nuestro entender se trata de la visión revolucionaria, calificada posteriormente como extremista o foquista. El problema para Guevara era de una revolución dentro de la revolución… o lo que aparecerá luego como el crear el espíritu comunista… por encima de los factores económicos del socialismo.
2. El marxismo latinoamericano
Con lo anterior resulta evidente la estrecha relación entre el pensamiento del Che y Mariátegui, no igual respecto de Gramsci, lo cual no significa que sea automática la referencia entre uno y otro, realmente ha sido homologado el planteamiento de la relación Mariátegui-Gramsci dejando de lado muchas otras implicaciones más complejas que llevarían más bien a la necesidad de explorar mejor la relación Mariátegui –Che. Esta relación hemos intentado mostrarla en nuestra Filosofía política al sur. Pues hasta donde sabemos, el Che poco se refirió a Gramsci. "Fue precisamente Antonio Gramsci quien más se preocupó por el evidente retraso en el desarrollo de las llamadas "superestructuras" durante la transición socialista. Esta preocupación era común entre Guevara y Gramsci"
Sin embargo, el peruano Gustavo Pérez Hinojosa, especialista del pensamiento de Mariátegui ve muy claros los vínculos con el Che: Bebiendo de tales fuentes (Gramsci), nuestro Mariategui y en polémica con Henri de Man, afirmará : " Otra actitud frecuente de los intelectuales que se entretienen en roer bibliografía marxista es exagerar interesadamente el determinismo de Marx y su escuela con el objeto de declararlos, también desde este punto de vista, un producto de la mentalidad mecanicista del siglo XIX, incompatible con la concepción heroica, voluntarista de la vida, a que se inclina el mundo moderno, después de la guerra", añadiendo que ""El marxismo, donde se ha mostrado revolucionario –vale decir donde ha sido marxista- no ha obedecido a un determinismo pasivo y rígido. Los reformistas resistieron a la Revolución, durante la agitación revolucionaria post-bélica, con razones del más rudimentario determinismo económico. Razones que, en el fondo se identificaban con las de la burguesía conservadora, y que denunciaban el carácter absolutamente burgués, y no socialista, de ese determinismo. A la mayoría de sus críticos, la Revolución rusa, aparece, en cambio, como una tentativa racionalista, romántica, anti-histórica, de utopistas fanáticos", y concluye "El carácter voluntarista del socialismo no es, en verdad, menos evidente, aunque si menos entendido por la crítica, que su fondo determinista.
El joven argentino, estudiante de Medicina, amigo de un hijo de Deodoro Roca, el redactor del Manifiesto de Córdova en 1918, asiduo lector de su Biblioteca personal, y admirador del humanismo revolucionario de Anibal Ponce, en su ahora famoso viaje en Motocicleta por Suramérica, pasaría por el Perú y conocería con motivo de su interés médico en la lepra, a un médico, como él, el Dr. Hugo Pesce, (precisamente uno de los representantes mariateguianos del Partido Socialista del Perú al Congreso del Buró Sudamericano de la Tercera Internacional, en Argentina y debatiendo sus puntos de vista con Victorio Codovilla, personero de la Internacional para América Latina), quien le haría conocer personalmente la obra de José Carlos Mariátegui. Obviamente la influencia de esta obra en el joven, sería fundamental, escribió en su diario: "El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí.", como lo retrata el final de la reciente película sobre esta historia. Años después, Pesce recibiría un ejemplar de "La guerra de guerrillas", con una dedicatoria del propio autor:"Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizás, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines mas armoniosos con la necesidades de América".
Si Mariátegui veía el internacionalismo como una necesidad histórica, Che lo cataloga como un deber y al mismo tiempo, necesidad revolucionaria, insoslayable. Su punto de vista parte de una praxis revolucionaria que ha sintetizado de un modo inigualable el pensamiento con la acción y cuyos fundamentos tienen un asidero común a los del peruano: la comprensión del fenómeno imperialista y su repercusión en todas las esferas de la vida moderna. Cuando Che se une a la expedición del Granma había interiorizado ya la necesidad de superar y eliminar la sociedad capitalista. Es un convencido del ideal marxista y está dispuesto a llevarlo a la práctica hasta sus últimas consecuencias…La nueva etapa de mi vida exige también el camino de ordenación: ahora San Carlos es primordial, es el eje, y será por los años que el esferoide me admita en su capa más externa […] Los signos son buenos, auguran victoria […] Sabrás que tu hijo, en un soleado país americano, se puteará a sí mismo por no haber estudiado algo de cirugía para ayudar a un herido y puteará al gobierno mexicano que no lo dejó perfeccionar su ya respetable puntería para voltear muñecos con más soltura. Y la lucha será de espaldas a la pared, como en los himnos, hasta vencer o morir. Escribe a Celia, su madre.
Guevara nunca escindió la filosofía y la economía de la política. En medio de esa encendida voluntad de pensar, estudiar y crear en el plano teórico, el Che seguía atentamente la marcha de la revolución latinoamericana. Recibía periódicamente y sin descanso a numerosos revolucionarios, incluidos argentinos y argentinas, con quienes discutía distintas estrategias de lucha. De allí surge el papel tan indispensable de los estudios económicos, que fueron escandalosos para la misma revolución cubana y sólo ahora, salen a la luz. Mediante ellos se explica que no era un proceso que pudiese apelar a fórmulas importadas de otros procesos, que era necesario crear, ni calco ni copia, debería ser la revolución americana, ni menos un misticismo semicristianismo lo que lo alimentaba sino el espíritu de Nuestra América.
3. Che y la filosofía del siglo XX
En este sentido de la necesidad de una teoría propia surge la cuestión de la relación con los manuscritos del Che con la filosofía posmoderna de Francia, que hemos catalogado como Filosofía francesa de la resistencia, vale la pena considerarla porque se trata precisamente de un pensamiento que se enlaza con algunos temas de lo que podemos denominar la filosofía política desde el Sur. Pues si bien es muy importante recordar la epopeya del Che, es más importante considerar cual sería la lección que nos daría él hoy para afrontar la lucha: algunos de los especialistas en la obra, Atilio Borón, Néstor Kohan y Michel Löwy descalifican el pensamiento althusseriano y posestructuralista desconociendo estilo al propio Che. Cuando el debate en la Habana se invitaron a todos Mandel, Baran, Sweesy, Betelheim y otros, además publicando sus artículos para la discusión.
Mi afirmación es que las tesis del Che, inconclusas, buscaban una sustentación en lo que posteriormente trabajaron los posestruccturalistas Derrida, Deleuze, Negri y Foucault. Y creo que algunos sociólogos y economistas marxistas, tan respetables como Atilio Borón y Néstor Kohan, aún el mismo Michel Löwy pretenden ahorrarse ese trabajo (repitiendo lo que escribió el Che) a contravía de lo que él hubiera hecho.

"Aún a riesgo de ser demasiado esquemáticos, pero intentando poner en el tapete de la discusión algo no dicho, inconfesado, ausente, que se mantiene tramposamente debajo de la mesa, para toda esta línea de pensamiento francés el poder local sí es bien visto, no la lucha contra el poder estatal y global. De este modo, se eleva a norma general –transformada en METAFÍSICA- la impotencia política, la incapacidad de generalizar la lucha más allá del ámbito local y del espacio "micro"." Para Guevara "la conquista del poder político" es el ABC del conflicto. Podemos (y debemos) discutir si, hoy, la guerrilla es un método de lucha pertinente o no. Podemos (y debemos) discutir si hoy el principal terreno de disputa es el campo o la ciudad, o ambos Pero debemos discutir y actualizar estos planteos siempre pensando en el poder. A partir de ahí discutimos las vías, los métodos, los cómo, los cuándo, los dónde, los con quien, las alianzas. Dice uno de ellos (Néstor Kohan). "El posestructuralismo y sus derivados "posmarxistas" se limitan a merodear sobre este ramillete de conflictos puntuales, sin cuestionar jamás el modo de producción capitalista, el armazón que subsume y reproduce de manera ampliada esas diversas opresiones –que existen, no son un invento de los posestructuralistas y el marxismo debe analizar y sin duda cuestionar radicalmente hasta las últimas consecuencias-".
Los puntos de contradicción que remarca Kohan podríamos sintetizarlos así:
1. Es necesario afincarse en el paradigma del humanismo clásico o, de lo contrario cualquier teoría de la revolución queda frustrada o no es marxista.

2. El núcleo central del posmodernismo es esperar, o sea la rigidez de la estructura paraliza la acción humana, lo cual le excluye del pensamiento crítico.

3. Tal filosofía implica, por ser metafísica, impotencia política, no hay revolución pues se trata de filosofía pura.
Sin embargo, estos intelectuales, extraordinarios conocedores del marxismo clásico y con estudios muy respetables parecen desconocer que esta filosofía está vinculada estrechamente al problema de la concepción del sujeto y a la crítica del marxismo objetivista, que el Che ubica en la problemática del 'hombre nuevo'. Lo que el Che plantea como alternativa, sin conocer (porque lo asesinaron antes) la filosofía del posmodernismo y el posestructuralismo, es el proceso de construcción o génesis del sujeto en una estructura integral de poder, secular y técnica, tecnologías del poder y biopolítica, colonización de la subjetividad, conceptos que han madurado sólo ahora.
¿Qué significa "hombre nuevo"? La misma expresión de Fanon para llamar a extraer violentamente desde el inconciente del alma del colonizado otra humanidad, el Che había manifestado en Argel, en entrevista con su viuda, Josie Fanon, la estrategia revolucionaria de una lucha continental ineludible. Pero también significa la lucha por construir la nueva subjetividad y las nuevas armas, se trata de desconstruir las lógicas de la dominación, para el Che era todo un proceso educativo de conciencia. ¿Acaso no había señalado Althusser que la revolución no sería fácil porque enfrentaba aparatos muy fuertes contra el optimismo de los socialistas de entonces? Para eso era el llamado de sus últimos escritos a replantear todo, a despojarse de las verdades acuñadas. La revolución debería acudir a la filosofía y no al dogma. Y esto era lo que hasta donde pudo realizó el Che, junto con su praxis revolucionaria.
Así consigna, en carta a Armando Hart, su amigo, estas afirmaciones que están muy ligadas a nuestros Apuntes. "En este largo período de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos. La segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por eso hice un plan de estudio para mí que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar."
4. Sobre el marxismo soviético
Por eso es necesario definir la posición del Che que lo coloca a distancia del marxismo soviético (no en el sentido de declararlo equivocado en lo absoluto pues reconoce que tal vez era la aplicación a unas condiciones particulares) sino peligroso cuando se pretendía modelo para todos. Orlando Borrego D -quien fuera su asistente- ha dado un testimonio preciso sobre el tema: ¡Preobrazhensky fue un crítico fuerte de la NEP. Hasta que "lo volaron"… lo mataron… porque ya allí, el que se enfrentaba a Stalin, Stalin lo mataba… Esas fueron de las cosas negras de Stalin. Sí, sí, sí. La leyó, y todo eso, como un auxilio… Como también estudió a Trotsky, se lo leyó completo. El Che y todo un grupo de nosotros.

La discusión surge porque ya el Che consideraba que se estaban produciendo errores en la Unión Soviética. Sobre todo en la introducción de las teorías capitalistas dentro del sistema socialista. El Che pensaba que eso iba a minar el sistema por dentro. El Che insistía en eso, en sus críticas a los soviéticos y Mansilla los defendía". La polémica sirvió para reflejar y dar curso al desarrollo de las particularidades de la asimilación del marxismo soviético por parte de el pensamiento cubano, como un proceso contradictorio; es decir, que si bien la asimilación del marxismo soviético fue un proceso rápido y relativamente "pacifico", en el caso de la teoría económica generó una amplia discusión en la primera mitad de los años sesenta, marcada por la amplitud de los matices y la diversidad geográfica y filosófica de sus participantes.-Más que una discusión en tomo a sistemas de dirección de la economía, estaban en juego dos maneras diferentes de concebir el socialismo y las vías para llegar a él: para el Che el camino era el aumento de la producción y la profundización de la conciencia simultáneamente, con la supremacía de la segunda y, para los partidarios del calculo económico lo posible era, en un primer plano, el desarrollo de la producción por la vía del uso de las palancas monetario mercantiles y, la formación de la conciencia como un proceso más mediato y en ciertos casos como resultado automático del desarrollo de la producción.".
Más allá de todos los pliegues y detalles de las anotaciones críticas del Che, lo cierto e innegable es que ellas encierran un núcleo político fundamental. La Unión Soviética "está regresando al capitalismo", advierte Guevara. Advertencia formulada un cuarto de siglo antes del bochornoso derrumbe que la vio desplomarse sin dignidad ni decoro…, cuando la roja bandera del socialismo había sido ya desplazada por la enseña gris de la burocracia y la mediocridad.
Esta amarga caracterización constituye, sin duda alguna, la principal consecuencia política de los escritos del Che en Praga, en lo que se refiere al estado interno de la formación social soviética en 1966. Por otra parte, en cuanto al cuestionamiento central de la política exterior del Estado soviético, su apreciación no es menos taxativa. Guevara define la doctrina kruscheviana de "cooperación pacífica entre los pueblos" como "una de las tesis más peligrosas de la URSS". No se detiene allí. También agrega, terminante, que dicha doctrina —conocida en aquella época como la "coexistencia pacífica" entre los dos grandes sistemas— constituye un "oportunismo de poca monta".
Mas adelante cuando retomemos el tema de la transición volveremos sobre los puntos que en la primera parte se han enunciado y que además de representar una crítica a la economía política de la Unión soviética constituyen la descalificación de la filosofía subyacente como una distorsión del marxismo, negación del pensamiento crítico y 'apologética', dice el Che. Toda la reflexión de Guevara en torno a la necesidad de superar el calco y la copia, las lecciones de su maestro mariateguiano, sus críticas a los 'ladrillos' soviéticos de filosofía apuntan a cuestionar el dogmatismo, la apologética, la escasez crítica y la antifilosofía del marxismo soviético.
Sin embargo lo más protuberante, si lo miramos desde estos Apuntes, es la completa incomprensión del marxismo soviético de la filosofía política de su máximo dirigente Lenin, quien había dejado un ejemplo impecable de la praxis en un político materialista, aún superior a Marx –creo-, cuando contra los principios básicos de la revolución socialista y el criterio de sus más brillantes camaradas, da el paso atrás de la NEP, para salvar la revolución, pero consciente de ello mientras el pensamiento oficial canoniza y petrifica tal paso atrás deformando, a la largo todo el proceso revolucionario hasta frustrarlo. Las palabras del Che comentando el artículo de Lenin sobre la NEP, hace casi cincuenta años hablan por sí sobre la posición del Che y la historia le ha dado la razón: "Hay una marcada tendencia en Lenin a emparentar la NEP con los grandes retrocesos necesarios y muchas veces una alusión a la paz de Brest que pudiera ser más que una imagen…
Y cuando comenta El Estado y la Revolución deja un claro testimonio de admiración: La última y más importante obra teórica de Lenin donde aparece el revolucionario integral y ortodoxo. Algunas de las recetas marxistas no las pudo cumplir en su país y debió hacer concesiones que aún pesan sobre la URSS; pero los tiempos no estaban para experimentar a largo plazo; había que dar de comer a un pueblo y organizar la defensa contra posibles ataques. Frente a la realidad de hoy, El Estado y la Revolución es la fuente teórico-práctica más clara y fecunda de la literatura marxista.
5. Sobre troskismo y maoísmo
Por otro lado El Che se distancia del troskismo, pues hacía siempre énfasis en las condiciones particulares mientras la Cuarta Internacional generalizaba su crítica, también por cuanto desconoce, en aras de principios, especialmente la filosofía política materialista, en lo cual reivindica el leninismo: análisis concreto de situación concreta. Igual se acerca y se distancia de Mao o el marxismo maoísta. Esta posición se hace muy clara también en estos Apuntes críticos de economía política.
El mismo comandante Borrego comenta: Sí, sí, al Che algunos lo acusaban de trotskista. Pero en Cuba a Trotsky se lo consideraba como uno de los dirigentes principales… después de Lenin, Trotsky. Así lo consideraba la gente culta. Por ejemplo Raúl Roa, que era una persona culta. ¡Mucho! Además Mandel fue a nuestro país y estuvo con nosotros un tiempo en Cuba. No, no formó parte de estos seminarios sobre El Capital. Pero Mandel fue con sus libros, se hizo amigo del Che, se hizo amigo mío, entonces hacíamos conversaciones largas…Che leía las cosas originales de Trotsky y después empezaron a salir los tres tomos de Isaac Deutscher: El profeta armado, El profeta desarmado y El profeta desterrado. Se los leyó al detalle. El Che leyó incluso hasta de los últimos libros de Trotsky, aquel libro que no terminó él sino su mujer en México. Y concluye sobre el tema: Entre 1963 y 1965 tiene lugar en Cuba —para ser más precisos, en torno a los problemas que plantea la construcción del socialismo en Cuba— un debate teórico en el cual se enfrentan diversas concepciones acerca de los métodos y las formas de dirección y gestión de la economía socialista, y en el cual Mandel toma partido por Ernesto «Che» Guevara, a la sazón ministro de Industria de Cuba. Otros dirigentes cubanos toman también parte directa en la polémica: Alberto Mora, ministro de Comercio Exterior; Luis Álvarez Rom, ministro de Hacienda; Marcelo Fernández Font, presidente del Banco Nacional de Cuba, y algunos otros. En contra de Mandel se pronunció Betelheim.
Uno de los aspectos centrales de la crítica de Che estriba en su planteamiento de que el valor no es una categoría necesaria para el planteamiento de la economía cuando se trata especialmente de construir el socialismo; es decir que tumba la ley del valor, destruyendo a los ojos de los marxistas una categoría o ley fundamental.
Supuestamente, para el marxismo "oficial", la principal tarea de las revoluciones es desarrollar las tecnologías y los instrumentos de trabajo para poder dominar la naturaleza. Según este, el principal obstáculo al desarrollo de las fuerzas productivas son las relaciones de producción, que en el capitalismo se expresan jurídicamente, para decirlo con palabras que suenan bien conocidas, como la "propiedad privada". Por lo tanto, hay que romper con la propiedad privada para permitir el desarrollo de las fuerzas productivas. Siempre se planteó que ése es el eje de toda la historia de la humanidad y por lo tanto, la principal meta de los revolucionarios.
En este texto de 1965, el Che Guevara sostiene algo muy "herético", -sostiene Tablada- por eso es que el marxismo "oficial" nunca lo terminó de digerir. Sospechamos que hoy en día tampoco "El periodo 1959-1961 es muy importante para comprender la evolución del pensamiento de Che. En este tiempo Che empieza a fundar una concepción y un modelo socialista alternativo al soviético, que se había identificado hasta entonces como el único socialista, marxista, posible. Che contaba para ello con la participación consciente de la persona y la autotransformación de su conciencia".
La crítica maoísta, previamente 1958, analizando uno de los últimos libros que Stalin escribiera antes de morir "Problemas económicos del socialismo en la URSS" (1952), Mao afirma lo siguiente: "Stalin sólo habla de las relaciones de producción. No habla de la superestructura ni de las relaciones entre ésta y la base económica. (…). Todo ello concierne a la superestructura, es decir a la ideología. Stalin habla únicamente de economía, no aborda la política". Igualmente, sostiene: "Stalin sólo destaca la tecnología y los cuadros técnicos. No quiere sino la técnica y los cuadros. Ignora la política y las masas". Cabe aclarar que estos comentarios aparecieron editados en China, por primera vez, en 1967 y en 1969 en "Viva el pensamiento de Mao Tse Tung". Obviamente, en idioma chino. En Argentina se editaron en 1975. Como es bien conocido, para entonces el Che ya había sido asesinado en Bolivia.
Aunque es muy probable que, aun sin haber leído estos comentarios, al haber viajado a China durante la primera mitad de la década del '60 como representante del gobierno cubano, Guevara haya podido conocer ese tipo de posiciones. Los haya leído o no, a un lector minímamente informado no puede pasársele por alto que este mismo tipo de análisis de Mao Tse Tung es el que plantea el Che cuando, en Cuba, les responde a los partidarios del "cálculo económico" y el "socialismo con mercado" que no hay que esperar a tener el mayor desarrollo de las fuerzas productivas para, recién allí, cambiar las relaciones de producción.
Ahora bien, allí mismo Mao sostiene: "No hace falta suprimir de golpe la circulación de mercancías, la forma mercantil ni la ley del valor, aunque ellas pertenezcan también a la burguesía [...] Hemos recurrido al intercambio de mercancías y a la ley del valor como instrumento para facilitar el desarrollo de la producción y el pasaje al comunismo". Y continúa: "La producción mercantil no es un fenómeno aislado. Todo depende de aquello a lo que ella esté asociado: al capitalismo o al socialismo. Si está ligada al capitalismo es entonces una producción mercantil capitalista. Si está ligada al socialismo, es entonces una producción mercantil socialista". La posición de Mao no deja lugar a dudas. Comentando el Manual soviético, el dirigente chino señala: "Es bueno considerar la ley del valor como instrumento para el trabajo de planificación. Pero no es preciso convertirla en la base principal de la planificación"
El Che se aparta de ambos. Según el Sistema Presupuestario de Financiamiento, defendido por él desde el Ministerio de Industrias, la ley del valor y la planificación socialista son dos términos contradictorios y antagónicos. Es erróneo pensar que uno se puede valer del otro o que uno se cumple a partir del otro. Guevara opinaba que en la transición al socialismo la supervivencia de la ley del valor o tendía a ser superada por la planificación socialista o se volvía al capitalismo (como finalmente le ocurrió a la URSS). Concretamente, planteaba: "Negamos la posibilidad del uso consciente de la ley del valor, basado en la no existencia de un mercado libre que exprese automáticamente la contradicción entre productores y consumidores [...] La ley del valor y el plan son dos términos ligados por una contradicción" .
6. La transición al socialismo o el debate cubano
Así mismo constata el Che en el año 62:"…..considero que estamos naturalmente, frente a una polémica más o menos pública, que se conoce claramente, que está enmarcada dentro de dos criterios totalmente diferentes. Es decir, por un lado la palanca del interés material, planificación centralizada de la economía hasta ciertos niveles, juego libre de las empresas para que prácticamente luchen entre si en el ámbito nacional y los sistemas de contabilidad nuevos. Nosotros planteamos aquí un sistema centralizado de la dirección de la economía, con un control bastante riguroso sobre las empresas [….] y considerar el conjunto de la economía como una gran empresa. Esa es una concepción nueva [….] La otra es una vieja concepción que ha permitido construir el socialismo en varios países….".
En el terreno de lo "económico" se dice: "Toda empresa mercantil se maneja así, lo que sucede es que en el capitalismo eso se realiza a costa de la explotación de los trabajadores. Se supone que en la transición socialista no. Los partidarios del cálculo económico argumentan: "eliminamos la explotación del hombre por el hombre, ya no hay plusvalía, en todo caso hay un trabajo excedente". Significa que los trabajadores producen más del mínimo necesario para reproducirse y ese plus se distribuye socialmente, no se lo queda un burgués o un grupo de ellos." Comenta el Che.
Entonces, si el trabajo excedente se socializa, no hay explotación. Pero la lógica mercantil debe continuar –argumentan-, una serie prolongada de años, para que la economía funcione, según los partidarios del cálculo económico. Su argumento central gira en torno al "débil desarrollo de las fuerzas productivas", que todavía existe en Cuba en aquellos años '60. Según ellos, el marxismo prescribe que en la historia siempre las fuerzas productivas van delante y atrás le siguen las relaciones sociales de producción. Si las fuerzas productivas están atrasadas en Cuba, no se puede hacer avanzar por delante las relaciones de producción (es imposible plantear relaciones sociales donde no medie el dinero o el intercambio mercantil, cuando existe una industria todavía no desarrollada). En el fondo, Carlos Rafael Rodríguez y Bettelheim siguen lealmente aferrados al marxismo de Stalin". Sin embargo es necesario señalar que la posición del Che es diferente también respecto a Mandel.
Aquí es donde, en el marxismo del Che, interviene el fenómeno de la conciencia. El Che plantea otro camino: la no emulación, la no competencia, sino manejar todo el conjunto de la economía de manera planificada y racional, no compitiendo entre sí. ¡Porque la competencia es una herramienta básica de regulación social típica del mercado capitalista! Hay que gestionar cada unidad productiva como parte de una misma empresa global. Entonces, los intercambios entre distintas unidades productivas se realizan como si, dentro de una misma fábrica, un sector le envía a otro determinada herramienta o determinado insumo. No se lo compra porque sólo se traslada de un sector al otro. Pues bien, si pensamos toda la sociedad como una única y gigantesca unidad productiva, como una única empresa, el cambio de productos de una unidad productiva a otra, es análogo: no hay intercambio mercantil mediado por el dinero (con el que se pagan los precios de acuerdo al valor). Lo que existe es solamente una contabilidad para registrar cómo se desplazaron los productos de un sector a otro (de manera planificada).Comenta Tablada.
Se elimina de este modo la regulación mercantil de la economía, la regulación a posteriori del intercambio social, el desperdicio y el despilfarro de trabajo social global en función de las variaciones y oscilaciones de precios y valores. El dinero deja de jugar el rol central que tiene en el capitalismo: mediar entre las relaciones sociales.
Cuando en Praga intenta contextualizar y demarcar las condiciones históricas de este cuestionamiento y de esta "herejía", Guevara sostiene explícitamente que su tarea crítica la emprende "desde el subdesarrollo". Su meta consistía en pensar los problemas teóricos de El Capital, junto con los problemas prácticos del capitalismo y de la transición al socialismo, desde la óptica política de los pueblos del Tercer Mundo. La revolución cubana se inscribía en ese horizonte (no tanto geográfico, sino más bien social y político). Por contraposición con la dimensión crítica que encuentra en El Capital, el Che califica a la "ciencia económica marxista" (soviética) como simple "apologética" – término, obviamente, despectivo-. Retoma, en este sentido, sus apreciaciones ya expresadas en el recuento de sus polémicas en Moscú, cuando se quejaba diciendo que "existe una crisis de teoría y la crisis teórica se produce por haber olvidado la existencia de Marx". En el fondo los Apuntes críticos del Che encierran una tesis central: la Unión Soviética "está regresando al capitalismo", advierte Guevara. Advertencia formulada un cuarto de siglo antes del derrumbe que desplomó, "cuando la roja bandera del socialismo había sido ya desplazada por la enseña gris de la burocracia y la mediocridad" Comenta Néstor Kohan.
El Che fue muy enfático al apuntar sus baterías de ideas en contra de la Ley del Valor (las relaciones de producción y distribución), y al descifrar una de las categorías mercantiles que se encubre tras la transformación del producto del trabajo social en MERCANCÍA, como la forma social que adquieren los productos del trabajo humano en la sociedad mercantil capitalista. Sólo es mercancía lo que se produce para vender, y no para consumir directamente. En la mercancía están encerradas las potenciales contradicciones antagónicas del capitalismo. "Es sólo a través de la venta de la mercancía como se realiza el plusvalor oculto en ella, junto con el valor de capital adelantado para la producción de la misma". Marx)
La causa inmediata del debate fueron las diferencias de criterios acerca de la conducción de la economía. Esto ofrece una primera dimensión al análisis que hacemos hoy, pero enseguida nos conduce a otras cuestiones: ¿Cómo entendían lo que se hacía y lo que era necesario hacer los diferentes integrantes del régimen revolucionario? Y a otras preguntas, entre ellas una que es central: ¿cómo se relacionaban el poder y el proyecto en el seno de la revolución? Todos los cubanos participantes en el debate eran a la vez participantes con responsabilidades en las tareas de la revolución. Todos aspiraban al desarrollo económico de Cuba en el marco de su revolución. No era entonces un enfrentamiento entre adversarios, sino un debate entre compañeros. Pero el debate entre los revolucionarios era -y es siempre- un ejercicio indispensable para la vida del socialismo, porque la nueva sociedad hay que crearla, exige invenciones, intuiciones, y una combinación rara de rigor y audacia, de principios y herejía, de fidelidad y ejercicio del criterio propio.
Discutieron entonces en las revistas habaneras acerca de problemas muy importantes, expresando sus divergencias, y eso no debilitó para nada al régimen socialista: todo lo contrario. Esa es una lección histórica y el Che tuvo una participación ejemplar en ella. Pero la discusión cubana tenía sus propios puntos de partida. Y fue un extraordinario adelanto de las ideas marxistas, una consecuencia de la victoria de la revolución y el socialismo en Cuba, premisa necesaria que no hubiera sido, sin embargo, suficiente, de haber faltado la extraordinaria conjunción de factores favorables que se dieron aquí. Sobre el tapete están temas como: ¿hasta dónde pueden intervenir con su voluntad los actores calificados en la construcción económica del socialismo? ¿cuál es el papel real del Estado, del Partido y de la ideología en esa construcción económica? ¿las "leyes económicas" deben dictar el rumbo a seguir, y los resultados económicos dictarán las etapas del socialismo y la conducta a seguir en cada una de ellas?
7. El Che y la actualidad
Esa hermosa (revolución) se nos vino abajo, por varios motivos complementarios. El ascenso de la casta burocrática en el Partido; el asesinato del movimiento comunista internacional a nombre de la defensa de la patria socialista, acuñando la coexistencia pacífica y el socialismo en un solo país, dejando de lado a toda revolución naciente y como tiro de gracia el jueguito del cálculo económico y el uso desmesurado de la ley del valor, que comenzó con el tristemente conocido Congreso XX del PCUS. La gravedad del estalinismo estuvo allí también. Al haber descabezado a la izquierda interna y externamente, nadie salió a defender el socialismo en aquellos momentos.
Pero el Che defiende una concepción marxista acerca de la revolución que privilegia el papel de la acción consciente y organizada, y lo hace con el rigor de quien ha meditado y estructurado sus aspectos y relaciones internas fundamentales. En sus textos se hace claro el sentido de aquella advertencia temprana, hecha a sus compañeros de Industrias: el Sistema Presupuestario de Financiamiento es sólo parte de una concepción general del desarrollo de la construcción del socialismo, es expresión de una política económica inscrita en esa concepción general.
Es cierto que su concepción implica no reconocer el papel rector de la economía en la revolución y la transición socialista, ni siquiera como "última instancia". Pero no es cierto que el Che contraponga "conciencia" a "economía": juzgarlo así es no entenderlo, aunque es comprensible que se llegue a esa dicotomía cuando se permanece dentro de una concepción determinista de lo social. Otro punto de referencia es la posición política del Che sobre la situación de América latina: revolución socialista o caricatura de revolución. El tenía claro que no podía esperarse alianza alguna con sectores de las burguesías regionales, ¿tendría razón hoy?
El socialismo real fracasó porque utilizó en gran medida los instrumentos capitalistas para su funcionamiento -incluyendo las tecnologías que dañaron seriamente el medio ambiente-, y no fue capaz de desarrollar una sociedad democráticamente participativa, un sistema de dirección económica acorde con su esencia, una cultura alternativa a la capitalista. No sólo no eliminó la alienación capitalista, sino que la incrementó, creando una nueva alienación. Las limitaciones a la libertad individual de la clase trabajadora y demás personas que voluntariamente participaban en la creación de una nueva sociedad, en el sueño de hacer realidad la Utopía; la instrumentación de mil limitaciones burocráticas y arbitrariedades, crearon un aire de asfixia que llevó a esas poblaciones al desvarío. Y con la población alienada y limitada su libertad, no se puede hablar de una sociedad socialista.
Sobre la actualidad del Che afirma Celia Hart para concluir este breve estudio: ¿Todavía no sé por qué los afortunados entrevistadores de Fidel nunca le preguntaron claramente, como Fidel entendió o concibió el término de Revolución Permanente? Siempre me ha llamado la atención que el revolucionario más permanente de la historia (no porque sea el mejor de todos, sino porque de los mejores es el que más ha vivido), nunca haya dicho una palabra sobre eso. Sin embargo ya me he librado de esa aparente crisis, pues la literatura de los hechos ha sido muy explícita: Su batallar por la revolución bolivariana, su preocupación planetaria, su interminable apoyo incondicional, a costa de nuestros escasos recursos y de cierta incomprensión adentro y afuera a los procesos en Venezuela y Bolivia, me hacen ver a la revolución permanente.
Además la insurgencia de los movimientos sociales de Nuestra América muestran la necesidad de replantear el valor político de todos los aparatos organizativos tradicionales desde los partidos, los sindicatos (que con tanta prevención miraba el Che) y las cooperativas; para llamar a formas tradicionales y nuevas pero arraigadas en la entraña de los pueblos del sur, como las comunidades aborígenes, los piqueteros, a la luz de conceptos actuales de la sociedad informatizada de la que se ocupan los filósofos posmoderno, tanto en el viejo como en el nuevo mundo.
Pero sobretodo y para retomar la esencia del taller de Formación, según creo, las palabras de Orlando Borrego, quien fue depositario de esta importante obra que nos sirvió como pretexto para mostrar la imagen del intelectual integral que fue el Che: "El Che nos enseñó y les enseña a las nuevas generaciones que hay que leer y estudiar a todos. Él, con mucho esfuerzo y perseverancia, estudió mucho y leyó durante toda su vida. Hay que apropiarse de todo el conocimiento social que existe. Hay que estudiar El Capital. Hay que leer a Fidel Castro y al Che Guevara, a Lenin, a Trotsky, a Stalin, a Mao. Hay que leer y estudiar a todos. ¡A todos! Hay que leer, inclusive, a nuestros enemigos: lo que publican los norteamericanos. Al enemigo imperialista no puedes criticarlo si no lo conoces. ¿Cómo se puede ser un verdadero revolucionario, un verdadero marxista, si no lees todo lo que se produce? Para ser un buen militante hay que hacer un esfuerzo diario. Hay que prepararse y hay que estudiar rigurosamente todos los días. ¡Hay que formarse! Esa es una más de las tantas enseñanzas que nos dejó con su ejemplo de vida nuestro querido Che."
Los pueblos nos enseñan:
¡SIN LUCHAS NO HAY VICTORIAS!
Por una Patria Libre …Luchamos!
Por una Patria Libre … Venceremos!
Luchando construimos PODER POPULAR!

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